Por falta de pago, le cortaron la luz a un hogar de discapacitados

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El Hogar Santa María del Rosario enfrenta una situación crítica. Por una deuda dos meses, EDESUR les cortó el suministro eléctrico. El Municipio tuvo que subsidiar el pago. “Nos están matando, pasamos de 200 a 8 mil pesos mensuales”, explicó el presidente de la Comisión.


Foto: archivo


La acumulación de dos boletas sin pagar fue motivo suficiente para que la empresa EDESUR decidiera cortar el suministro eléctrico al Hogar Santa María del Rosario, reconocida institución cañuelense que alberga una veintena de jóvenes y adultos con diferentes tipos de discapacidad, y que subsiste a duras penas en un contexto cada vez más difícil.

Los aumentos nos están matando, pasamos de pagar 200 pesos a 8 mil pesos mensuales de luz, y nos pasa lo mismo con el agua y el gas. Todos los meses hacemos lo imposible para juntar los 48 mil pesos que pagamos de AFIP y hasta los mismos empleados colaboran en las actividades que hacemos para reunir fondos”, contó el presidente de la institución, Juan Carlos Giménez, que debió recurrir al Municipio por ayuda.

El gobierno Municipal entregó un subsidio de 16 mil pesos a la entidad, dinero que en lugar de utilizarse para mantener las instalaciones –Giménez contó que uno de los techos se llueve- debió usarse para pagarle a la distribuidora eléctrica y restablecer el servicio.

Del Municipio no me puedo quejar, porque siempre están, pero muchos otros políticos han venido a visitar el Hogar y después no nos ayudaron en nada. Vino Alfonsín, vino Stolbizer, vinieron los de Cambiemos. Yo no hago política, pero la realidad es que todos prometen y nadie nos da una mano”, se quejó el presidente de la Comisión.

En el Hogar del Rosario viven jóvenes y adultos que enfrentan algún tipo de discapacidad, en algunos casos severa. De no contar con este espacio, se encontrarían distribuidos en instituciones estatales, pero no podrían vivir -como lo hacen actualmente- en familia, compartiendo no sólo el espacio físico, sino también las tareas cotidianas, los ratos de distracción y juego, y el trabajo. Porque la mayoría de los “chicos” de Hogar, pese a sus dificultades, trabajan en una panadería donde confeccionan prepizzas, pastafrolas y bizcochuelos, y varios de ellos pasan la jornada en APYAD, donde se dedican a la carpintería o confeccionando bolsas de residuos, cepillos, etc.

Desde hace varios años, el Hogar tiene un déficit estructural: el dinero de las becas no alcanza, y es necesario realizar actividades para poder reunir a duras penas los fondos necesarios para pagar los gastos fijos de mantenimiento, los alimentos, y algunos remedios para los chicos.

Pero el apoyo tampoco abunda: “Hoy parece que muy pocos se acuerdan del Hogar, a veces me da bronca. Hacemos actividades y es muy poca la gente que viene”, explica Giménez.

A pesar de ser una institución tan especial, el Hogar del Rosario no tiene ningún beneficio en relación a las tarifas de servicios públicos. Pagan tarifa plena de agua, gas y luz, y cuando no alcanza, se exponen al corte de servicios, sin ningún tipo de consideración. Como se ha visto.