Rojas superó a Daneff en un peleón memorable.

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El neuquino doblegó al local en fallo unánime y conquistó el título latino plata superpluma CMB, mientras que el monarca latino misionero liquidó al rosarino por un resonante nocaut técnico en el sexto round, en las peleas principales en Cañuelas, Buenos Aires, en vivo por TyC Sports y TyC Sports Play.

La noche tuvo de todo, con peleas y definiciones memorables. El pegador Damián Rojas se impuso sobre el excitante Jesús Daneff, por puntos, en fallo unánime, tras diez asaltos, y así conquistó el título latino plata superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que se encontraba vacante, en el combate estelar de la velada desarrollada el sábado por la noche en el Campo Deportivo del Colegio Privado IMEI, de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, televisada en vivo a través de TyC Sports y TyC Sports Play en su ciclo Boxeo de Primera.

En el combate semiestelar de la noche, el campeón latino Cristian Ayala destruyó a Darío Soto, por nocaut técnico en el sexto asalto, en categoría welter.

En un encuentro electrizante, Rojas (ahora 16-2-1, 11 KOs), actual N° 5 del ranking argentino superpluma y que fuera campeón fedebol ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), se repuso a un mejor inicio de Daneff (10-8-3, 4 KOs), para luego someterlo, no sin sufrir. Frente a un local con mucha enjundia y que impactaba sus boleados y cruzados arriba, Rojas le fue tomando los tiempos desde el segundo y tercer capítulo con punzantes y veloces cross y ascendentes al rostro eran combinados con sus ganchos al cuerpo. Más ordenado y pensante, el neuquino era más efectivo que un bonaerense que se desgastaba. Lentamente, el golpeo permanente del visitante iba haciendo mella en lastimado rostro de Daneff, que seguía lanzando. Si bien se cruzaban en intensos intercambios, las combinaciones más profundas, continuas y potentes del apodado “Chiva” sacaban diferencia. Ya en la segunda mitad, el neuquino lo sometió. Sus ráfagas a cada sector del maltrecho rostro y sus continuos ganchos al cuerpo, martirizaban al dueño de casa. Tan es así que en el noveno round, lo arrolló a placer, y le ocasionó dos cuentas, la primera que técnicamente fue una caída solo evitada por las cuerdas, y la segunda una de pie, por parte del árbitro Gustavo Tomás. Los cruces eran feroces. Los golpes sobre la humanidad del local, aún peor. Sufría cada uno de ellos. Pero el corazón inmenso de «Chechu» reapareció. Y en el décimo fue él quien salió a buscar un acierto milagroso, para revertir el resultado. Así, ambos terminaron lanzando a cara descubierta, hasta el tañido definitivo, cerrando una pelea candidata a lo mejor del año.