Las Bibliotecas Populares, en emergencia

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La Federación de Bibliotecas Populares hizo pública una carta a la gobernadora María Eugenia Vidal, dando cuenta de la crítica situación que atraviesan las Bibliotecas de toda la Provincia. Retrasos en los pagos de la subvención mensual y presiones de la AFIP. ¿Cuál es la situación en Cañuelas?


Por medio de una nota firmada por su presidente Luis G. Zurueta, la Federación de Bibliotecas Populares de la Provincia de Buenos Aires, alertó a la gobernadora María Eugenia Vidal sobre el atraso en el pago de la subvención mensual prevista por la Ley 14.777/15 (anteriormente Ley 9.319) a por lo menos la mitad de las bibliotecas bonaerense.

Según dijeron, esta situación se ha ido agravando a lo largo de todo el año pasado, y el atraso es de aproximadamente seis meses.

Esta situación está  dificultando la liquidación del  sueldo de los bibliotecarios, como así también el pago de las cargas sociales. Si bien hacemos todo lo posible por recaudar fondos para cubrir el sueldo del personal, el aporte de la Provincia representa un 30 % del mismo. Pero para nosotros es indispensable contar con esta subvención”, aseguraron los bibliotecarios a la gobernadora.

Además contaron que en forma permanente las bibliotecas reciben –con justa razón, aclararon- reclamos de la AFIP por el atraso en el pago de las cargas sociales,  y muchas tienen demandas judiciales. Lo mismo sucede con UTEDyC  que reclama por el pago de la Obra Social.

En la carta a Vidal, le solicitaron una urgente intervención para que se normalice el pago de la subvención, y pidieron saber si se piensa reglamentar la nueva Ley de Bibliotecas, que fue sancionada en el 2015 y establece la creación de un Fondo Especial para Bibliotecas compuesto por el 0,5% de lo recaudado por todo concepto por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires.

 

La situación en Cañuelas

Según pudo saber este medio, la Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento también afronta serias dificultades económicas.

En este momento la institución no recibe la subvención para bibliotecarios, por lo que las personas que realizan dicha tarea lo hacen de manera informal, incluso cobrando por hora. Si bien tiempo atrás la Biblioteca recibía una subvención de “jornada reducida” equivalente a cuatro horas, que tampoco alcanzaba, ya que como mínimo hace falta el doble de cobertura. Por este motivo, el personal bibliotecario tampoco tiene la cobertura legal ni la correspondiente ART.

Actualmente funcionan una decena de talleres (de literatura, idiomas, narrativa, informática, yoga e idiomas), gracias a los cuales pueden solventarse los gastos, debido a que la cuota societaria también ha disminuido sensiblemente. Según fuentes cercanas a la Biblioteca, hoy el ingreso por los talleres representa el 60 por ciento del flujo de ingresos, en tanto que la cuota social únicamente cubre el 40.

Además de reglamentar ese ley, se necesita una nueva perspectiva de lo que es una biblioteca popular, con características más cercanas a un centro cultural”, dijo la misma fuente, advirtiendo sobre los problemas con que cuenta la institución.