El padre Alejandro en diez frases: “Dios se hizo hombre, no una percha con cuellito blanco”

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El sacerdocio, la Iglesia, los curas pedófilos, el preservativo, la homosexualidad y la Fe. De una entrevista a fondo, rescatamos el pensamiento de Delorenzi.


A mediados del 2011, en una extensa nota realizada por Fernando Abdo  para la revista La información, el padre Alejandro reflexionó por varias horas sobre varios temas de muchísima actualidad. Aquí las diez frases extractadas de dicha entrevista que resumen su pensamiento.


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“El sacramento del sacerdocio no es para uno, sino para ser dado, el sacerdote no vive para sino para entregarse”.


“Hay una sola Iglesia, lo otro es una desviación. La iglesia de Jesús es esa, justamente, que está en el barro, en la fragilidad de la gente, que está sumergida en el pueblo. Si uno lee los Evangelios ve que Jesús estaba ahí, con las prostitutas, con el publicano, y hasta con el fariseo, para tratar desde ese lugar de despertar algo nuevo. Hay que terminar un poco con esa idea de que la Iglesia es “el templo” que puede estar en la calle Del Carmen o en la capilla Desatanudos; la Iglesia sos vos, tu familia, tu lucha de todos los días”.


“La Iglesia tiene que salir, justamente a buscarse a sí misma, porque la verdadera Iglesia está en la gente, que tiene sus problemas y que a veces no tiene para comer. No hay que caer en el asistencialismo, pero si buscar una integridad, ofrecer los carriles para que puedan encontrar la dignidad, el trabajo, la salud”.


(Sobre el descubrimiento de casos de sacerdotes pedófilos)

“Yo me sentí muy mal por eso e incluso pedí perdón por mis compañeros, porque es algo que de alguna forma afecta a la institución y nos salpica a todos. Mucha gente que es creyente te empieza a ver distinto. Yo incluso me cuido cuando estoy con chicos, porque la gente puede pensar cualquier cosa, pero eso también te quita espontaneidad y cercanía. De todas formas creo que se tiene que seguir destapando el tema, una de las cosas que más me enfermó de todo esto es el silencio. Fue uno de los delitos más terribles que esos obispos pudieron cometer, el silencio ante estos casos”.


“Yo tengo amigos homosexuales, que de vez en cuando me vienen a ver. Nadie, ninguna institución se puede creer dueña de la verdad. La iglesia muchas veces se ha parado en ese lugar, de decir fuera de la Iglesia no hay salvación…”.


“Hoy no se puede seguir condenando las relaciones prematrimoniales, que sabemos que todo el mundo las tiene. Hay hasta cardenales que se han jugado a hablar del uso de preservativos, no podemos colaborar en causar más muertes, ¿qué estamos haciendo?. Hay que ver que hay pueblos que ante algunas enfermedades tienen como única forma de prevención el uso de preservativos. Obviamente no estoy de acuerdo con el “vale todo”, pero sí evaluar cada caso, algunas generalidades son destructivas”.


“En los fundamentalismos se hacen cosas tremendas en nombre de Dios. También ese tipo de religión, más intransigente, te da seguridades: vos tenés a tu Dios, vas todos los domingos a Misa, hacés cada tanto una obra de bien, y estás tranquilo… eso no es la Fe, la Fe es otra cosa, es en tu casa todos los días, como estás con tu esposa, con tus hijos, a ver cómo hacer todos los días para que el amor crezca”.


“¿Dónde está la fe de los jóvenes de (la granja de rehabilitación) Revivir. Vienen de un mundo jodido, de drogas, paco, sexo, delincuencia, de haber hecho cualquier cosa… y a veces, cuando ellos quieren vienen a Misa. Yo nunca les digo nada, vienen solitos porque sienten que necesitan a Dios… ahí tenés un cristiano, un tipo que está cambiando su vida, tratando de recuperar a su esposa, a los hijos que abandonó y a los que les ha pedido perdón… ese es un tipo que pisa fuerte en la fe”.


“Tener Fe es tener dudas, el que no duda no crece. El que tiene una Fe muy armadita, de celebrar su “misita”, se va alejando de lo humano. El otro día me mandó un mail una parejita que están tratando de tener un hijo y no pueden, y les piden un fangote de plata para un tratamiento, y estaban muy enojados. Yo me quedé muy mal esa noche, como tantas otras, pero a los días les contesté. Y les puse que era bueno que estuvieran así, puteando, porque esa es la verdadera oración, no esa cosa santurrona de cruzar las manitos y cuando nos pasa alguna cosa pensar que Dios las mando por algo…”.


“Más de una vez pensé en dejar todo y dedicarme a escribir, al arte, a las cosas que me gustan. Pero no, porque acá tengo puesto el corazón. Y Dios se hizo hombre, no se hizo una percha negra con un cuellito blanco, eso lo inventamos nosotros. Yo sé que me cuesta y me va a costar caro pensar así, pero habrá que dar la vida, como la dio Mujica. Hoy no será tan así, pero de alguna forma te van marginando… igual yo desde acá hago mi despelote, mi revolución del amor”.