La increible historia de dos cañuelenses que recorren Europa en una “Renoleta”

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Lucía Mc Cormick y Juan Martínez Tanoira tienen 25 años y son novios desde los 16, cuando se conocieron en el Colegio Don Bosco. Ahora renunciaron a todo para vivir su gran aventura: recorrer el viejo continente en un Renault 4L. Desde Londres, hablaron con CañuelasYa.


Pasa en las películas, pasa en la vida”, dice el slogan de un conocido canal de tv por cable. Y al parecer es cierto: quienes se animan a ser protagonistas de su propia existencia suelen tener la suerte de escribir capítulos apasionantes.

Como toda buena historia, esta es –en principio- una historia de amor. Lucía Mc Cormick y Juan Martínez Tanoira (desde ahora “Luli” y “Coco”) son novios desde los 16 años, cuando se conocieron mientras cursaban en el Colegio Don Bosco, de Uribelarrea. Como no podía ser de otra manera, la boda fue en la capilla del mismo colegio, en diciembre del 2015.

Además del amor, ambos comparten desde siempre el sueño de viajar. Así fue que conocieron, como mochileros, el norte argentino y luego parte de Brasil. Y así nació esta increíble aventura, que ahora los lleva a recorrer el viejo continente a bordo de un Renault 4L.

El viaje se inició en diciembre del año pasado. Juan es carpintero y cursó hasta el año pasado el profesorado de matemáticas en el Estrada. Luli es profesora de inglés y trabajaba en el Colegio IMEI y en un Instituto Privado.

Nuestra idea era hacer el viaje de mochileros como todos los demás.  Pero llegamos a España y nos dimos cuenta que el transporte no es como en sud América y que el dedo no funciona mucho. Asique empezamos a ver la posibilidad de comprar un coche. Mis papás tuvieron dos Renault 4, y nos hacía mucha ilusión tener uno”, le contó Luli a CañuelasYa desde Londres, Inglaterra.

La primera parada fue España, donde debieron permanecer varios meses hasta poder completar los trámites de residencia de Juan. Estando en Barcelona, contactaron por medio de una página de ventas al dueño del Renault 4L o “cuatro latas” como lo llaman allí.

El problema fue que Coco de mecánica no sabe nada, por suerte allí un señor que conocimos viajando se ofreció a llevarnos junto con su esposa , 90 kilómetros para ver que el auto estuviera en buenas condiciones mecánicas, que por suerte estaba espectacular”.

Comprar el auto insumió todo el dinero que tenían para el viaje. Por lo que desde entonces se arreglan vendiendo artesanías, y conociendo gente interesada por su aventura y dispuesta a darles una mano: “la Renoleta nos abrió un montón de puertas”, reconocen.

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España la recorrimos completa. Arrancamos por Barcelona, todos los Pirineos, Pamplona, Galicia, pasamos por Madrid, Toledo Segovia, luego bajamos por Portugal y luego otra vez a Sevilla, subimos por la costa hasta regresar a Barcelona donde nos esperaban en las Jornadas para viajeros IATI, que nos invitaron a dar una mini charlita”, cuenta Luli.

Seguimos por Andorra, donde nos quedamos cuatro días en casa de unos argentinos, y de ahí a Francia, todo por carreteras secundarias y esquivando las grandes ciudades. Pasamos por Tours, la ruta de los castillos hasta Versalles, París, y luego Inglaterra por Ferry. La idea es recorrer todo el Reino Unido, Irlanda, Holanda y llegar a Noruega antes de que llegue el invierno. Pero no tenemos un plan fijo, depende mucho del clima”.

Como “Coco” es carpintero, acondicionó especialmente la Renoleta: sacó las butacas traseras y fabricó una cama con cajonera, puso cortinas y convirtió el pequeño vehículo en un verdadero motor home.  Durante el viaje, viven confeccionando y vendiendo artesanías, macramé con hilo encerado.

No necesitamos mucha plata, sólo la plata para llegar al próximo pueblo. Ahí recorremos, seguimos trabajando y vendemos para llegar al próximo. Y ese es nuestro día a día”, resumen la joven aventurera.

La pareja va “parando” en casas de gente que los conoce, les llama la atención su aventura, y los invita. Incluso han conocido turistas europeos que los “agendaron” para cuando visiten sus países. Actualmente residen unos días en la casa de la prima de una amiga de Luli, en Londres. Cuando no consiguen lugar para dormir, duermen en el auto.

El viaje en algún momento tendrá su fin. Pero no proyectan cuando: “será cuando nos cansemos de viajar”, dicen. Mientras tanto, quienes deseen pueden seguirlos a través del Facebook Renoleta Viajera.

La otra aventura, la más grande, sí la tienen clara: “nuestra idea siempre es volver a Cañuelas para formar una familia y tener muchos hijos”, cuentan, antes de seguir el viaje. Uno como el de las películas.