Nuevos aumentos en peajes impactan en los corredores que atraviesan Cañuelas.

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El Gobierno nacional oficializó nuevos aumentos en los peajes de los principales corredores viales del país y el impacto ya se siente en Cañuelas, uno de los nodos estratégicos del tránsito del sur del conurbano y del interior bonaerense. La medida alcanza de lleno a la Autopista Ezeiza-Cañuelas y a las rutas nacionales 3 y 205, ejes cotidianos de trabajadores, estudiantes, transportistas y pymes de la región.

La Dirección Nacional de Vialidad aprobó los nuevos cuadros tarifarios mediante la Resolución 248/2026 para los corredores concesionados a Corredores Viales S.A., con valores que ya comenzaron a regir tras su publicación oficial.

Con el nuevo esquema, los vehículos livianos pasan a pagar $1.500 por peaje en la mayoría de los corredores nacionales, mientras que las categorías superiores llegan hasta $7.500. En el tramo Riccheri–Ezeiza-Cañuelas, los autos abonarán entre $650 y $750 según horario, con tarifas más altas para transporte y camiones.

En la práctica, para miles de vecinos de Cañuelas que viajan a diario a la Ciudad de Buenos Aires o a distritos cercanos, el incremento implica multiplicar el gasto mensual en movilidad. Un trabajador que cruza peajes dos veces por día puede sumar decenas de miles de pesos adicionales por mes, sin alternativas reales de transporte equivalentes en tiempos y conectividad.

Efecto cascada en la economía local

El impacto no se limita a los usuarios particulares. La suba repercute en toda la cadena productiva: logística, transporte de alimentos, distribución de insumos y actividad industrial del corredor Cañuelas-Ezeiza. Cada aumento del peaje termina trasladándose a precios finales, profundizando la presión inflacionaria sobre comercios y familias.

Para una ciudad atravesada por rutas nacionales clave, el encarecimiento del tránsito interurbano golpea doble: aumenta el costo de vida y reduce la competitividad de la producción local.

Una política vial bajo cuestionamiento

Desde el Gobierno nacional se justificó la actualización tarifaria como necesaria para garantizar “parámetros mínimos de calidad” en la prestación del servicio de las concesionarias. Sin embargo, la decisión reabre críticas sobre el rumbo de la política económica y de infraestructura de la gestión de Javier Milei.

En el territorio, la percepción es clara: mientras caen los ingresos reales y se retrae la actividad económica, los costos básicos para trabajar y movilizarse continúan en alza. En municipios como Cañuelas, donde la conectividad vial es parte esencial de la vida cotidiana, el aumento de peajes se interpreta como una carga adicional que profundiza la presión sobre la economía familiar.

Un problema cotidiano que se vuelve estructural

La actualización tarifaria consolida un escenario en el que desplazarse por rutas nacionales deja de ser un gasto marginal para convertirse en un costo fijo relevante. Para quienes viven del movimiento diario —trabajadores, estudiantes y transportistas— el peaje deja de ser una barrera ocasional y pasa a formar parte del ajuste permanente del bolsillo.