El Tambero volvió a sonreír: Cañuelas festejó en casa y la ilusión sigue intacta.
La tarde del sábado tuvo ese clima especial que solo entiende el hincha de Cañuelas Fútbol Club. Había ganas de volver al triunfo, necesidad de reencontrarse con el equipo y también ilusión de seguir prendidos arriba. Y el Tambero respondió.
Con una actuación contundente, intensa y llena de carácter, Cañuelas derrotó 3 a 1 a Sportivo Barracas en el Jorge Arín, por la fecha 13 de la Zona B de la Primera C, y volvió a regalarle una alegría enorme a su gente.
Desde el arranque se vio a un equipo decidido a llevarse puesto el partido. Los dirigidos por Nahuel Ortiz salieron con agresividad, presión alta y mucha convicción. El premio llegó rápido: antes de los 15 minutos, Agustín Scelzi abrió el marcador y desató el primer grito de la tarde.
Pero el Tambero no aflojó. Apenas unos minutos después, Mateo Tarrío amplió la ventaja y empezó a inclinar definitivamente el encuentro. La tribuna empujaba, el equipo respondía y Sportivo Barracas no encontraba respuestas ante un Cañuelas que jugaba con autoridad.
Antes del descanso llegó otro golpe. Thiago González Roca apareció para marcar el tercero y transformar el estadio en una verdadera fiesta albirroja. En apenas un tiempo, el Tambero había sido una tromba y liquidaba a un rival directo en la pelea de la Zona B.
El complemento tuvo un momento de preocupación cuando Hernán Ortiz vio la tarjeta roja y dejó al equipo con diez jugadores. Sin embargo, lejos de desordenarse, Cañuelas mostró personalidad, sacrificio y compromiso colectivo para sostener el resultado.
Sportivo Barracas recién pudo descontar en tiempo agregado, a través de Lautaro Flores, cuando el partido prácticamente se terminaba y la victoria local ya estaba asegurada.
El triunfo no solo significó volver a ganar después de cuatro fechas, sino también recuperar confianza y mantenerse en la pelea grande del campeonato. Con 19 puntos, el Tambero se ubica cuarto en la Zona B y quedó a apenas cuatro unidades del líder, General Lamadrid.
La ilusión sigue viva en el pueblo tambero. Porque este equipo pelea, corre, mete y cuando encuentra fútbol también entusiasma. Ahora se viene una visita complicada ante Club Atlético Fénix, pero después de una tarde como la del sábado, los hinchas volvieron a creer.

