¿El último lazo de los sogueros en Cañuelas?

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Tras dieciocho años de labor ininterrumpida, Carlos Gallardo anunció el fin del ciclo del Encuentro de Sogueros y Guasqueros, marcando una jornada de profunda emotividad en la Sociedad San José. Habrá que ver quién toma las riendas y sigua abriendo la tranquera a este encuentro tan importante para la región.

Por Martín Aleandro

El pasado sábado 18 de abril, entre las 9:00 y las 18:00 horas, la Sociedad San José de Cañuelas se vistió con sus mejores galas camperas para lo que sería una edición histórica y, a la vez, emotiva del Encuentro de Sogueros y Guasqueros. Entre el aroma al cuero de los cintos trenzados, el brillo de la platería equina y la presencia de libreros entre mates y cuchillos artesanales, el evento transcurrió con el esplendor de las raíces gauchas que nos definen. Sin embargo, la atmósfera festiva se vio atravesada por una noticia que impactó de forma radical en el corazón de los asistentes: Carlos Gallardo, director y alma mater del proyecto durante casi dos décadas, anunció el cierre definitivo de este ciclo tras dieciocho años de servicio ininterrumpido a la cultura bonaerense.

La entrega de reconocimientos devino en un cuadro de alta carga sentimental, donde las lágrimas en los ojos de la gente mayor testimoniaron el peso de una tradición que parecía eterna. Con la voz quebrada por la emoción, Gallardo rindió homenaje a sus mentores, como Luis Alberto Flores, y a diversas instituciones locales: el Club de Pesca, el Club San Martín y la Sociedad de Fomento 12 de octubre, que sostuvieron el encuentro a lo largo de los años. El programa radial «Fogoneando», pilar de la organización, dejará de coordinar este espacio que supo congregar a familias enteras de artesanos locales y provenientes de La Plata, Chacabuco, Lobos, General Belgrano y Florencio Varela, entre otras localidades.

Este inesperado adiós deja un vacío significativo en el patrimonio inmaterial de Cañuelas y de la región. El abrazo emotivo entre los artesanos y el director no solo simbolizó la despedida de un gestor cultural, sino también el final de una forma de compartir y preservar nuestra labor artesanal en el tiempo. Para los vecinos y artesanos presentes, el cierre de este ciclo representa una herida en la identidad compartida, confirmando que lo que ayer fue una muestra de destreza y arte hoy se guarda en la memoria como un legado sublime que deberá buscar nuevos horizontes para no perecer en el olvido.