Cañuelas volvió a dejar escapar puntos y la Isla sigue siendo una cuenta pendiente.

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Por momentos, Cañuelas Fútbol Club jugó como para traerse los tres puntos de Valentín Alsina. Tuvo personalidad, manejó mejor la pelota en varios pasajes del encuentro y hasta se puso dos veces arriba en el marcador. Pero otra vez aparecieron las distracciones defensivas y el “Tambero” terminó resignando un triunfo que parecía posible ante Victoriano Arenas. Fue 2 a 2 en la Isla, una cancha históricamente esquiva para el conjunto albirrojo, que lleva ya 38 años sin poder ganar allí.

El empate dejó esa sensación extraña que suele dar el fútbol cuando un equipo hace méritos pero no sabe cerrar el partido. Porque el CFC mostró cosas interesantes, especialmente en ofensiva, aunque volvió a pagar caro cada desconcentración cerca de su arco.

El equipo de Pelorosso y Ortiz arrancó bien plantado. No sintió demasiado las ausencias de Hernán Ortiz y Javier Arias, y encontró rápidamente la ventaja. Iban apenas 13 minutos cuando Tomás Scelzi —de muy buen partido— desbordó y metió un centro preciso para que Mateo Tarrío apareciera en el área y definiera con autoridad para el 1 a 0.

Parecía que el “Rojo” encontraba tranquilidad. Pero en esta categoría los descuidos se pagan caros. Y a los 28 minutos, tras una pelota parada ejecutada por Matías Sosa, Luciano Vargas anticipó de cabeza y estampó el empate.

El trámite siguió siendo parejo, aunque Cañuelas daba la impresión de tener más claridad para manejar la pelota. Scelzi se transformaba en el hombre más peligroso por el sector izquierdo, mientras Aguirre e Ibáñez intentaban darle equilibrio al mediocampo. Del otro lado, Victoriano empujaba más con ganas que con fútbol, aprovechando cada pelota detenida como si fuera media situación de gol.

En el complemento volvió a aparecer el mejor momento del Tambero. Tarrío obligó al error de Vargas, que lo terminó derribando dentro del área. Penal claro. Diego Aguirre tomó la responsabilidad y definió con serenidad para poner nuevamente arriba a Cañuelas.

Allí el partido parecía acomodarse definitivamente para el visitante. Porque el equipo tuvo minutos de dominio, hizo circular la pelota y dio la sensación de estar más cerca del tercero que del empate rival. Pero otra vez apareció esa vieja enfermedad que viene persiguiendo al conjunto albirrojo en las últimas fechas: no saber sostener las ventajas.

Victoriano fue con más empuje que ideas y encontró premio a los 27 minutos, cuando un centro terminó desviándose y Ramiro Rivarola empujó la pelota casi de casualidad para el 2 a 2 definitivo.

Después hubo empuje, nervios y más lucha que juego. Cañuelas terminó con bronca. No tanto por el punto, sino por la sensación de que dejó escapar dos unidades importantes. Ya son cuatro partidos sin victorias y apenas tres puntos sumados sobre los últimos doce.

De todos modos, el equipo todavía se mantiene en zona de Reducido y sigue mostrando pasajes interesantes desde lo futbolístico. Pero deberá corregir urgente las distracciones defensivas si quiere transformarse en un candidato serio.

El próximo sábado tendrá revancha en el Jorge Arín, cuando reciba a Sportivo Barracas con la obligación de volver a sumar de a tres y cortar esta racha que empieza a preocupar.