Carlos Astudillo, incansable defensor de los derechos de los trabajadores y militante por una sociedad donde la cultura sea un derecho social.

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El gran principio de la justicia social es evitar el crimen en lugar de castigarlo. Ajusticiar a un culpable no requiere más que un pelotón o un verdugo, impedir que haya culpables exige mucho ingenio. Augusto Roa Bastos decía esta frase pensando en la importancia de las instituciones educativas. ¿Vos pensás que una profunda transformación social viene de la mano de la educación y la cultura como derecho?

Siempre digo que las cosas no salen de un repollo. Distintos actores de la comunidad cañuelense estábamos encarando algunas experimentaciones con los talleres de guitarra, empezaron en el Sindicato en el 2006. Después ya en el 2007 y con la actual gestión se siguió discutiendo y debatiendo sobre el proyecto.

Por un lado era el momento de movilidad social ascendente, de ampliación de derechos, del beneficio económico y la distribución más justa y equitativa… se tenía que dar la charla sobre la cuestión cultural. Nosotros pensábamos una institución que acompañara ese proyecto político tan favorable a los intereses del pueblo. Por otro lado, la observación de una comunidad muy cerrada, con cierto rasgo de conservadurismo, donde prácticamente no pasaba nada o muy poco, nos dio la pauta de acompañar ese momento histórico recién referido. Por suerte este es un fenómeno que alcanzó a todo el país en esos años, se fue quebrando el paradigma de la cultura para unos pocos, o para quienes puedan pagar por la enseñanza.  

Y así fue que el resultado se ve a la vista, la masividad con que se participa es increíble. Más allá de la circunstancia desfavorable que vivimos cuando el anterior presidente y gobernadora cerraban las instituciones culturales y clubes de barrio (los mismos que nos endeudaron por casi 100 años), nosotros pudimos seguir adelante hasta en pandemia. No nos consideramos una vanguardia o una revolución, nos consideramos parte de la cosa, parte del asunto, parte de este proyecto democrático inclusivo. Así que más o menos ese es el criterio.

El ICC surge de la necesidad de acompañar un proceso social ascendente en su movilidad y en ampliación de derechos. Tuvimos el salario más alto de Latinoamérica por aquellos años donde Néstor Kirchner y Cristina Fernández tiene mucho que ver. A pesar de haber perdido muchísimas de esas conquistas entre el 2015 y 2019, el peronismo logró, en nuestro Distrito, seguir creciendo y brindando oportunidades de la mano dos colosos de la militancia y la gestión: Gustavo Arrieta y Marisa Fassi.