La música del Inst. resonó en el HCANK por la Semana del Parto Respetado.
El Taller de Técnica de canto del Instituto Cultural Cañuelas a cargo de la docente Guadalupe Hidalgo fue invitado a brindar su arte en los pasillos del Cuenca, demostrando que la música posee la capacidad de humanizar los entornos habitualmente signados por la asepsia y la urgencia.
Por Martín Aleandro
Cada mes de mayo, el calendario civil y sanitario nos convoca a una reflexión profunda que excede los márgenes de la praxis médica institucional: la conmemoración de la Semana Mundial del Parto Respetado. Esta efeméride global —frecuentemente denominada también como la semana del embarazo o parto humanizado— se erige con el propósito fundamental de visibilizar, debatir y promover los derechos inalienables de las personas gestantes y de sus hijos recién nacidos.
En nuestro país, esta fecha cobra una relevancia jurídica y ética de primer orden al recordar la plena vigencia de la Ley Nacional de Parto Humanizado N.º 25.929. Dicha legislación constituye un verdadero hito en materia de derechos humanos, al garantizar prerrogativas esenciales tales como el derecho de la persona gestante a estar acompañada por alguien de su estricta confianza durante el trabajo de parto, el nacimiento y el posparto; el acceso a una información médica clara y comprensible que permita optar libremente; el respeto absoluto por los tiempos biológicos y culturales del proceso, situando a la mujer como la legítima protagonista; y evitar intervenciones médicas innecesarias, asegurando el contacto inmediato de piel a piel con el lactante. Este entramado de protección se complementa, además, con la Ley Nacional 27.611 de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia —conocida popularmente como la Ley de los 1000 días—, que extiende el cuidado estatal hasta los primeros tres años de vida del niño.
Entendiendo que la salud es un concepto integral donde el bienestar emocional y la belleza estética desempeñan un rol importante, las instalaciones del Hospital de Alta Complejidad Cuenca Alta Néstor Kirchner, en Cañuelas, se transformaron en el escenario de una intervención comunitaria conmovedora. El grupo de canto del Instituto Cultural Cañuelas fue invitado formalmente por el área de Servicio Social y Políticas de Género a brindar su arte en los pasillos de la institución, demostrando que la música y la plástica poseen la capacidad de humanizar los entornos habitualmente signados por la asepsia y la urgencia.
Para dar cuenta de la dimensión sensible de este acontecimiento, resulta imprescindible recuperar el testimonio en primera persona de Fabiana Banegas, una de las voces coreutas y artista plástica que acudió a la cita y cuya vivencia sintetiza el espíritu del encuentro.
La experiencia en primera persona: El testimonio de Fabiana Banegas
“Fuimos convocados por el Hospital Cuenca Alta por intermedio de Malva Balbo, por supuesto, y bajo la guía de nuestra profe de canto, Guadalupe Hidalgo. Todo se gestó en tiempo récord: en apenas un día y medio. Obviamente, la profesora nos mandó una serie de canciones para elegir; eran unas diez canciones temáticas orientadas al bebé, canciones de cuna. En mi caso particular, debo confesar que no conocía la mayoría de ellas. Así que nos juntamos el martes, que es nuestro día habitual de ensayo por las mañanas, ya con las tres canciones que habíamos designado previamente, y el miércoles por la mañana nos fuimos directamente al Cuenca. La verdad es que fue una hermosa experiencia”.
“Allá, en el hospital, las autoridades habían preparado un rinconcito especialmente designado para la ocasión, ambientado con videos explicativos, una cunita y todo lo necesario para el cuidado del bebé. Fue en ese marco tan íntimo donde nos dispusimos a cantar, rodeados por el espíritu de la semana del parto respetado”.
“Además de la música, quise sumar otra expresión de mi afecto. Llevé un cuadro que es de mi autoría y que pinté con la ayuda de una profesora, por supuesto. La obra se titula ‘Cicatrices del Amor’, un nombre que elegí porque busca representar artísticamente la marca de la cesárea. Así que bueno, todo eso confluyó en una mañana inolvidable.”
La palabra y el canto como política de cuidado
El cruce horizontal entre un hospital público de alta complejidad y los talleres artísticos de un instituto cultural municipal no debe leerse como un hecho aislado o puramente recreativo. Cuando la música de cuna interrumpe el murmullo de las salas de espera, lo que se está produciendo es una restitución simbólica de la ternura.
A través de la preparación exprés llevada a cabo por la profesora Guadalupe Hidalgo y el compromiso de coreutas como Fabiana Banegas, el Instituto Cultural Cañuelas tendió un puente lírico hacia la comunidad gestante. En tiempos donde la frialdad protocolar amenaza con deshumanizar los trances más significativos de la existencia —como lo es el milagro del nacimiento—, el arte se planta en el Hospital Cuenca Alta para recordar que parir y nacer con dignidad es, ante todo, un derecho soberano que debe ser defendido con la ley, pero también celebrado con la música.

