Leonardo Marino: la fotografía como una forma de entender quiénes somos.
Fotógrafo, autor y educador visual argentino, Leonardo Marino desarrolla una reconocida obra vinculada al conurbano bonaerense y, en los últimos años, también comenzó a retratar distintos rincones de Cañuelas. Aunque vive en Monte Grande, su vínculo con la ciudad creció a partir de su relación con el colegio Las Cañuelas, donde asiste su hijo. Ese acercamiento lo llevó a descubrir y fotografiar Cañuelas, una ciudad donde proyecta desarrollar cada vez más su trabajo en el futuro.
Leonardo Marino nació en Monte Grande en 1976 y encontró en la fotografía una herramienta para comprender el mundo que lo rodea. Tras estudiar Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires, inició un recorrido que lo llevó a convertirse en uno de los fotógrafos documentales más destacados de la región, construyendo una obra profundamente ligada a la identidad urbana, los márgenes de las ciudades y las transformaciones sociales.
Su trabajo está fuertemente asociado al conurbano bonaerense, territorio donde creció y que se transformó en el eje central de sus investigaciones visuales. Sin embargo, en los últimos años comenzó a recorrer también distintos sectores de Cañuelas, una ciudad con la que fue generando un vínculo cada vez más fuerte.
“Conocí prácticamente toda Cañuelas. Fui recorriendo calles, barrios, rutas y distintos espacios observando cómo crece la ciudad, cómo se usan los espacios públicos y cómo las personas transforman los lugares donde viven”, explica.
Su llegada a la ciudad no fue casual. Como papá de un alumno del colegio Las Cañuelas, comenzó a frecuentar la ciudad y poco a poco fue encontrando en sus paisajes, sus bordes urbanos y su identidad una fuente de inspiración para continuar desarrollando su obra. Ese acercamiento también despertó en él la intención de arraigarse cada vez más a la comunidad local y seguir construyendo aquí parte de su carrera profesional.
Marino integró durante casi diez años los Talleres de Estética Fotográfica de Eduardo Gil, experiencia que marcó un cambio profundo en su manera de entender la fotografía. Allí comenzó a desarrollar una mirada autoral basada en la observación de los espacios cotidianos y en la búsqueda de una identidad propia.

“Entendí que tenía que fotografiar lo que era, los lugares donde crecí y las cosas que me atravesaban. A partir de ahí apareció una fotografía más personal y más honesta”, señala.
Esa búsqueda dio origen a proyectos como “Suburbios”, una serie realizada durante varios años donde retrata la compleja mezcla entre lo urbano y lo rural que caracteriza a gran parte de la Argentina. En esas imágenes aparecen el trabajo, la vivienda, la memoria colectiva, los espacios públicos y las marcas culturales que forman parte de la identidad del país.
Más adelante continuó esa exploración en “Épica del borde”, una obra donde la presencia humana cobra mayor protagonismo y las historias individuales comienzan a dialogar con los escenarios urbanos.
Además de su producción artística, Leonardo Marino desarrolla una intensa tarea como docente y coordinador de Fototaller Monte Grande, acompañando a fotógrafos en la construcción de proyectos personales y en la búsqueda de una voz propia dentro del lenguaje fotográfico.
Para él, la fotografía va mucho más allá de una imagen técnicamente correcta o visualmente atractiva. Su verdadero valor está en la capacidad de generar preguntas, provocar emociones y abrir nuevas formas de mirar la realidad.
“No creo que una fotografía tenga que ser necesariamente bella. Lo importante es que genere algo. Lo peor que puede pasar es que no provoque ninguna reacción”, sostiene.
Con una obra que sigue creciendo entre el conurbano y Cañuelas, Leonardo Marino continúa recorriendo calles con la misma pasión que lo acompaña desde hace más de dos décadas: utilizar la fotografía para observar, comprender y contar las historias que muchas veces pasan desapercibidas.
leonardo.marino@estudio2uo.com.ar





