Marcha, lluvia y alegría.
El pasado 06 de agosto se convocó a marchar a la Plaza Congreso. El motivo, exigir el rechazo al proyecto de ley de “Inviolabilidad de la propiedad privada”. Un breve repaso para entender de qué se trata. El proyecto tiene varios puntos que ponen en riesgo existencial a la Argentina ya que en su versión original permitía la compra sin límite de tierra por parte de extranjeros, derogaba las limitaciones que impone la Ley Nacional de Manejo del Fuego sobre modificación de uso del suelo en superficies incendiadas y desarticulaba el Registro Nacional de Barrios Populares. Lo aprobado no es menos grave que lo que no logró pasar ya que se podrán realizar desalojos en 72 horas sin sentencia judicial definitiva y limita gravemente el derecho de expropiación por parte del Estado fundada en el concepto de “utilidad pública”.
Por: Gustavo Ciocca.
En lo personal, ésta fue sin duda una marcha especial, porque a pesar de la lluvia torrencial primero y el viento después, fue multitudinaria y seguramente hubiese sido mayor con mejor clima. Eso me causó una gran alegría (había dudado sobre la cantidad de gente) porque demuestra que si nos proponemos un objetivo como sociedad vamos a pelearla. Y no se trata de una movida de organizaciones porque si bien había gremios, organizaciones sociales y políticas (yo fui con una de ellas) había mucha gente “suelta” como suelen decirle los medios. Es decir, laburantes, estudiantes, jubilados, personas que no están organizadas en ninguna agrupación pero que sintieron que esta ley no puede pasar porque pone en peligro el futuro común.
Una cosa que me emocionó fue ver muchas pibas y pibes que estaban defendiendo la posibilidad de un futuro para ellos. Había un grupito, delegados de Centros de Estudiantes, que fueron con un profesor del área de comunicación y que estaban emocionados por haber entrevistado al gobernador Kicillof. Eso me genera esperanza, ver chicas y chicos del conurbano interesados en la política, preocupados por lo que sucede en el país y críticos de oficialismos y oposiciones.
Fue una jornada de lucha y dignidad vestida de fiesta. Fue tranquila y pacífica hasta que las hordas desclasadas de una policía que no tiene reparos en pegarle a chicos y a viejos empezó a tirar agua con los hidrantes y disparar gases y balas de goma. No hubo disturbio previo, no se tiraron piedras no se forzaron vallas no se rompieron vidrieras no se quemó nada; sólo estuvo la orden de desalojar la plaza antes de las 18 hs, porque sí; porque la lucha en paz, el reclamo en armonía y la protesta pacífica hacen más ruido que las balas de la policía.


