Comunicación responsable y adolescencia: una capacitación que dejó un mensaje profundo para Cañuelas.

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Con participación de UNICEF, se realizó una jornada sobre niñez, redes sociales y el rol de la comunicación en tiempos donde la exposición digital atraviesa la vida cotidiana de chicos y adolescentes.

Mientras gran parte de la agenda pública suele quedar absorbida por la política o la seguridad, en Cañuelas se desarrolló días atrás una actividad silenciosa pero de enorme importancia social: una capacitación vinculada a la comunicación responsable, las infancias y las adolescencias, con participación de representantes de UNICEF y distintos actores institucionales.

La jornada puso el foco en una problemática cada vez más presente en la vida cotidiana: el impacto que tienen las redes sociales, la exposición digital, la violencia verbal y los contenidos sensibles sobre niños, niñas y adolescentes.

Más allá de lo institucional, el encuentro dejó una reflexión que atraviesa a toda la comunidad. Hoy los chicos crecen hiperconectados, consumiendo información permanentemente, muchas veces sin filtros, sin acompañamiento y expuestos a situaciones que hace algunos años eran impensadas: violencia viralizada, hostigamiento en redes, grooming, discursos agresivos y naturalización de situaciones traumáticas.

En ese contexto, el rol de los medios, las escuelas, las familias y también de los dirigentes aparece como una responsabilidad compartida.

La capacitación abordó herramientas para promover una comunicación más consciente y cuidadosa, especialmente cuando se habla de menores de edad o situaciones sensibles. También se trabajó sobre el modo en que circula la información en redes sociales y cómo determinados discursos o publicaciones pueden impactar emocionalmente en chicos y adolescentes.

En ciudades intermedias como Cañuelas, donde todavía existe una fuerte vida comunitaria y cercanía entre vecinos, estos temas empiezan a cobrar cada vez más relevancia. La llegada masiva de las redes sociales modificó las formas de relacionarse, de informarse y hasta de construir identidad entre los más jóvenes.

Muchos especialistas coinciden en que la violencia digital y la sobreexposición dejaron de ser problemas exclusivos de las grandes ciudades. El fenómeno atraviesa escuelas, clubes, grupos de WhatsApp y plataformas donde adolescentes pasan gran parte de su tiempo.

La participación de UNICEF en este tipo de encuentros también marca la importancia que organismos internacionales le están dando al tema. Ya no se trata solamente de hablar de tecnología, sino de salud mental, vínculos sociales y cuidado emocional.

En tiempos donde la inmediatez domina gran parte de la comunicación cotidiana, la jornada dejó una idea clara: informar también implica cuidar. Y muchas veces, detrás de una publicación, un video viral o un comentario en redes, hay chicos y adolescentes que todavía están aprendiendo a construir su mirada del mundo.

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