La madurez compositiva de Chiara Messina.

Compartir

Con el lanzamiento de «Sesión Habitar» en la plataforma YouTube, la cantautora cañuelense despliega un corpus de canciones propias grabado en su hogar y mezclado en «El Martillo Estudio», consolidando una propuesta estética con fuerte impronta local y respaldada por el entramado colectivo de la Escuela de Música Popular de Cañuelas.

Por Martín Aleandro

En el mapa cultural bonaerense, la irrupción de nuevas poéticas musicales encuentra en Cañuelas un polo de genuina creación de autor que elude el recurso del tributo o la mera reproducción. En este escenario se inscribe Chiara Messina, cantante local y estudiante de la Escuela de Música Popular de Cañuelas (EMPCA), quien ha presentado recientemente la «Sesión Habitar», una producción constituida por cuatro composiciones originales armadas y arregladas en su propia casa. La propuesta configura una búsqueda lírica y narrativa donde el espacio cotidiano funciona como escenario vital y la geografía propia se vuelve materia de creación. La obra busca dar cuenta de su origen identitario y de los sucesos biográficos que constituyen su hogar como territorio de enunciación.

Desde la dimensión estilística, la sesión se distingue por una sonoridad marcadamente rioplatense que reelabora géneros regionales mediante la incorporación de matices del candombe y la canción de aire arrabalero. Este abordaje estético, en el que la artista ejecuta la guitarra, el acordeón y la voz principal, contó con la dirección musical del «Chango Ibarra» y alcanzó su acabado técnico final en la etapa de mezcla realizada en «El Martillo Estudio». La solidez del proyecto evidencia cómo el rigor interpretativo y la profesionalidad técnica aprendidos en las aulas públicas permiten traducir las influencias del folclore, el rock y la tradición en un discurso compositivo maduro.

La dimensión colectiva y pedagógica resulta un pilar fundamental en este hito artístico, dado que la sesión reunió a un ensamble de músicos amigos y compañeros de formación en la EMPCA, integrado por Enzo Villar, Federico Trotta, Juan Bianchi y Santiago Silva. Esta sinergia refleja el impacto formativo de las instituciones culturales del distrito, concebidas como semilleros de calidad donde la excelencia académica se entrelaza con el trabajo comunitario y el intercambio entre pares. Al conjugar la autoría individual con el tejido afectivo del espacio escolar, la obra de Messina enriquece el patrimonio musical de la región y reafirma el valor de la educación pública como motor ineludible de la vanguardia creadora.