La Obra «El Pacto de Cañuelas» fue declarada de interés legislativo provincial.
Tras conmover a la Plaza Próspero Molina en Cosquín, el cuadro coreográfico que rescata la identidad local recibió la máxima distinción de la Provincia de Buenos Aires.
Por Martín Aleandro
Todo lo que comenzó como un sueño gestado a pulmón en los talleres folclóricos de Cañuelas ha alcanzado una consagración institucional sin precedentes. El cuadro histórico-coreográfico «El Pacto de Cañuelas», que recientemente representó a la ciudad en el prestigioso escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín, fue declarado de interés legislativo por la Provincia de Buenos Aires. Esta distinción provincial se suma al reconocimiento previo del Concejo Deliberante local, que ya lo había declarado de interés municipal, consolidando a la obra como un patrimonio cultural fundamental de la región.
La pieza artística, dirigida por los profesores Susana Guzmán y Luis Delgado al frente de una delegación del Instituto Cultural Cañuelas, propone un viaje en el tiempo hacia la década de 1820. A través de la voz de Gerardo Gomes y los relatos históricos que en su momento aportó el «Chango» García, la obra entrelaza la narración con seis danzas tradicionales de la época. El cuadro culmina de manera emotiva con el «Cielito de la Caledonia» —pieza con letra y música del historiador cañuelense Gustavo Recalt y coreografía de los propios directores—, recreando el emblemático abrazo de paz entre unitarios y federales firmados por Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle en la Estancia La Caledonia.
Más allá del valor historiográfico y pedagógico de la puesta, el galardón legislativo premia un fenómeno estrictamente comunitario. Llevar a escena a más de sesenta bailarines locales —en una delegación integrada por el emblemático Ballet Santa Rosa (próximo a cumplir 14 años), los talleres de los Centros de Jubilados de Cañuelas y Máximo Paz, y el espacio del Galpón de Aye— requirió una cruzada solidaria de meses. Ante un costo logístico de 280 mil pesos por bailarín, las familias trabajaron codo a codo organizando polladas, rifas y jornadas de pizza libre. Aunque no se recaudó la totalidad y el resto se completó con un enorme sacrificio del bolsillo propio, el esfuerzo colectivo rindió sus frutos: Cañuelas no solo brilló bajo el cielo cordobés, sino que ahora vuelve con su historia grabada en las páginas oficiales de la provincia.

