“Los hechos de violencia, los abusos y los secretos que permanecieron ocultos en las sombras desde la niñez”.
El pasado sábado 16 de mayo las instalaciones del Instituto Cultural Cañuelas se transformaron en el escenario de un acontecimiento literario y social de profunda conmoción: la presentación del libro «Superando las sombras del pasado», ópera prima de la escritora Silvina Nochetti.
Por Martín Aleandro
La literatura, desde sus orígenes, ha cumplido una función que excede la mera estética o el simple goce de la ficción: se erige como el territorio sagrado donde el dolor humano encuentra un orden, un sentido y, fundamentalmente, un canal de redención. Las instalaciones del Instituto Cultural Cañuelas (Del Carmen 664) se transformaron en el escenario de un acontecimiento de profunda conmoción: la presentación del libro «Superando las sombras del pasado», ópera prima de la escritora Silvina Nochetti.
La velada no constituyó un acto académico tradicional; se trató de un testimonio de resistencia y de la validación de la escritura como una herramienta de sanación frente a los abismos más oscuros de la experiencia humana. Con un panel integrado por la autora y los invitados especiales, Rolando Paciente y Claudia Cortalezzi, el encuentro interpeló de manera directa a una audiencia que colmó la sala en busca de una voz compartida.
La catarsis escrita ante el silencio del trauma
El eje vertebral de «Superando las sombras del pasado» radica en su carácter estrictamente autorreferencial. Nochetti asume el riesgo ético y estético de volcar en las páginas una memoria históricamente obturada: los hechos de violencia, los abusos y los secretos que permanecieron ocultos en las sombras desde la niñez.
Como bien sabemos quienes transitamos el análisis del discurso y la literatura, aquello que el cuerpo calla, el trauma lo enquista. La autora logra, mediante una prosa valiente y despojada de artificios complacientes, transformar ese dolor individual en un refugio colectivo. La escritura se manifiesta aquí en su dimensión terapéutica más pura: no para regodearse en el padecimiento, sino para otorgar una entidad narrativa a lo innombrable, permitiendo que la niña del pasado sea finalmente rescatada por la mujer del presente.
Silvina dijo: «Escribir es, en muchas ocasiones, la única manera de ordenar el caos que el espanto deja en la memoria.» “Estoy muy agradecida con Rolando, Malva, Gladys, Esteban y la querida Cecilia… ellos me ayudaron y acompañaron, fueron quienes sacaron lo mejor de mí para que me convierta en la mujer fuerte que soy ahora luego de la denuncia. El Instituto Cultura me contuvo y permitió curar mis heridas a través de la literatura, es un lugar realmente humano donde conocí docentes, y artistas de gran capital afectivo”.
Un auditorio conmovido por la crudeza y la belleza de la verdad
Uno de los momentos cúlmines de la jornada se produjo durante la lectura en voz alta de fragmentos seleccionados de la obra. El público asistente experimentó un estado de perplejidad y absoluto respeto ante la crudeza de las palabras compartidas. La atmósfera de la sala se suspendió en un silencio denso, aquel que solo se genera cuando la literatura abandona la comodidad de la teoría y se asoma al borde de la verdad vivencial.
La mirada atenta de los presentes y las lágrimas inevitables de algunos sectores del auditorio dieron cuenta de que el impacto de la obra trasciende la historia personal de Nochetti. Cada página leída operó como un espejo y como una invitación explícita a romper los pactos de silencio instituidos en el seno de tantas infancias. A pesar de las inclemencias del clima, la sala estuvo colmada por amistades, familiares, compañeros de trabajo y miembros de organismos vinculados a la problemática.
En primera persona: Cañuelas Ya dialogó con Silvina Nochetti 
Tras la conmoción de la lectura, pudimos dialogar en profundidad con la autora, quien desandó el camino personal que la llevó a transformar el dolor en tinta.
—Silvina, la atmósfera que se vivió en la sala fue de una emotividad desbordante. ¿Cómo experimentaste este encuentro con el público?
—La presentación fue muy emotiva. Partiendo de la base de quien me acompañó como presentador, Rolando Paciente; nos une una amistad de 17 años, sencilla y verdadera. Él, con sus propias palabras, demostró que es así y el cariño que nos tenemos es mutuo. En la jornada sentí un clima muy cálido, sensible, y recibí el sincero apoyo de la gente brindando el respaldo a mi causa. Como bien dijo Gladys Mondino entre los presentes: «esperamos y confiamos en la justicia».
—Mencionabas a Rolando Paciente. Hay una vuelta del destino muy particular en el hecho de que hoy compartan la mesa de presentación de tu propio libro.
—Sí, es muy fuerte. Cuando yo trabajaba como barrendera, le propuse a él hacer un libro que fuera redactado por sus manos. Hoy, las vueltas de la vida hicieron que el libro sea mío. A pesar del mal clima, fue hermoso ver que asistieron muchas personas: vinieron mis amistades, mi familia, mis compañeros de trabajo y también representantes de algunos organismos relacionados con el libro y con la temática que abordo.
—Tu obra expone heridas muy profundas de la infancia. ¿Qué alcance tiene esa denuncia y cómo manejaste el resguardo de las identidades involucradas?
—El libro aborda mi historia, pero también la de algunas personas más que fueron víctimas de la misma persona. Es un agresor que actualmente permanece en el anonimato. Lo importante aquí no es el nombre propio del victimario, sino romper el silencio para sanar.
—Para quienes están todavía sumergidos en esas «sombras del pasado», ¿cuál es el mensaje definitivo que buscás transmitir con tu testimonio?
—El mensaje fundamental es esperanzador. Yo viví desde muy pequeñita lo peor que puede vivir un ser humano y, sin embargo, pude salir adelante. Quiero decirle a todas aquellas personas que vivieron o que actualmente viven situaciones similares, que con voluntad y con un profundo trabajo personal, se puede salir adelante. Si yo pude lograrlo, ellos también podrán.
El valor de los espacios de memoria colectiva
La elección del Instituto Cultural Cañuelas para esta presentación no es un dato menor. La apertura de los espacios institucionales para debatir problemáticas complejas como la violencia intrafamiliar y el abuso a través del arte demuestra el compromiso comunitario con la sanación social.
Acompañada por las reflexiones de Cortalezzi y Paciente, la presentación concluyó con la certeza de que «Superando las sombras del pasado» es un libro necesario. Silvina Nochetti ha demostrado que la palabra escrita posee la fuerza transformadora de un faro: allí donde antes habitaba la oscuridad y el secreto, hoy se levanta un testimonio ineludible de supervivencia, justicia y libertad.

